Supersticiones tontas

Josué 1:8

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

 

De vez en cuando recibo correos electrónicos que dicen: “Cadena milagrosa. Repita la siguiente oración, y distribuya este email entre 12 amigos, que al cabo de 12 días Ud. recibirá un buen trabajo. Un muchacho lo hizo y recibió un trabajo en la aerolínea Avianca. Pero cuidado, si Ud. corta la cadena le pasarán muchas cosas malas.”

 

El hombre desde tiempos inmemoriales ha tratado de controlar a Dios. Ha desarrollado una serie de métodos, conjuros, brujerías, supersticiones, por medios de las cuales imagina que puede tener control sobre el mundo espiritual. A todo esto la Biblia le llama “brujería, superstición, y mentira”

 

Todos conocemos “creencias populares” como el gato negro, derramar sal en la mesa, colocar un cuadro de Jesús en la puerta para espantar malos espíritus. Y de esta forma creemos que podemos “controlar las actividades del mundo espiritual”

 

Dios responde a nuestras oraciones, pero no necesitamos “cadenas mágicas” para ello.  Yo puedo orar por mi trabajo, y sé que Dios es soberano, y su voluntad siempre es la mejor para mi vida. A veces El considera que mantener mi trabajo es lo mejor y así ocurre, pero a veces El decide que debo cambiarlo, y así ocurre. Mi oración siempre es escuchada por Dios.

 

Pero con Dios no puedo jugar a “cadenas milagrosas”, porque eso es fetichismo y superstición.   De igual manera te podrían decir: “Si Ud. se levanta todos los días a las 4 de la mañana, y da siete vueltas alrededor  de su casa, y se pasa un ratón por sobre todo el cuerpo, entonces Dios le concederá el milagro.”  Esto es simple superstición popular e Internet se ha saturado de estas creencias.  Quizás escuches un testimonio de alguien a quien le pasó, pero por simple cuestión de probabilidades estadísticas, siempre le ocurrirá a un grupo reducido, mientras a la mayoría no le pasará nada. O mejor dicho, el muchacho de la historia igual hubiese conseguido su puesto de trabajo en Avianca, con o sin haber pasado la cadena esta.

 

Estas cadenas milagrosas, apelan a tu necesidad, y te amenazan para que tengas miedo, pero no son sino simples SUPERSTICIONES que nada tienen que ver con el Señor Jesucristo.

 

Lo triste de todo, es que esta brujería y estas supersticiones se han metido en la iglesia. Hoy escuchamos a nuevos predicadores, o “profetas” como quieren llamarse ellos, que te hacen creer que existen “métodos mágicos” para controlar la actividad del mundo espiritual. “El pañuelito milagroso que debes llevar en tu billetera, y que el “profeta” ha bendecido con sus propias manos hará que nunca te falte la prosperidad de Dios”  Pura charlatanería, superstición y mentira.

 

“El aceite de la unción, preparado con madera aromática traída desde Jerusalén, y que te servirá para ungir todo lo que tu necesites que Dios proteja, y que solo por US$ 19.95 lo puedes adquirir por Internet”. Pura charlatanería, superstición y mentira.

 

Hermanos, no se dejen engañar. DIOS NO PUEDE SER MANIPULADO POR SUPERSTICIONES BARATAS,  Dios responde a las oraciones de sus hijos, nos cuida porque nos ama y no porque repetimos frases “milagrosas”. Dios vela por nosotros, porque su Hijo Jesucristo abrió el camino por su muerte en la cruz. No lo insultemos pensando que podemos controlar su bendición hacía nosotros.

 

¿Necesita un trabajo?…. Ore.

¿Tiene un familiar enfermo?…. Ore

¿Las cosas van bien?…. Dele alabanzas.

 

Lea bien, y descubra cuál es la clave de las bendiciones de Dios. “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley (La Palabra de Dios), sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

 

Creo que sería bueno que Ud. pasara este email a sus amigos. Esto no es una cadena milagrosa, sino un esfuerzo por quitar la ignorancia y el error.

 

Bendiciones

 

Ps. Carl Hardmeier

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