Sinergía…

Joel 3:16-17
“…pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios”

Esperanza y Fortaleza, es Dios para su pueblo.

Dios no es una imagen estática pintada en cuadros o esculturas que se guardan en la iglesia. Dios es real, palpable. Dios actúa en medio de su pueblo. Somos testigos de ello.

Dice la Biblia que somos “Sal de la tierra”. Ahora la sal está compuesta de Cloro y Sodio. Dos componentes que por si solos pueden matar a un ser humano, si los consume en dosis no recomendables. Pero juntos se convierten en sal, que le da sabor a las comidas y preserva a los alimentos de putrefacción. Estos componentes, separados, causan daño, pero juntos dan sabor a la vida. A esto se le llama “Sinergia física”, o mejor dicho: “cuando dos o más elementos se unen sinérgicamente crean un resultado que aprovecha y maximiza las cualidades de cada uno de los elementos.”

La vida cristiana experimenta esta sinergia física. ¿De qué estoy hablando? Hay dos situaciones en la vida de los cristianos, los tiempos buenos y los tiempos malos. Tiempos buenos, cuando vemos los cielos abiertos, cuando Dios bendice, cuando las cosas salen bien, cuando alabar a Dios es fácil, cuando nos gozamos en las bendiciones y maravillas de Dios. Y los tiempos malos, cuando parece que los cielos se han cerrado, cuando sentimos que Dios no responde a nuestras oraciones, cuando las pruebas y las dificultades nos agobian. Así, tiempos buenos y tiempos malos, juntos producen una “sinergia” que enriquece la vida de fe. Cada aspecto solo puede matar la fe del cristiano. Si todo va bien siempre…. La fe se va enfriando, se acomoda y se duerme. Si todo va mal… la fe se va frustrando, se angustia y empieza la duda. Pero una mezcla de tiempos buenos y tiempos malos, producen una fe activa, una fe que lucha, una fe que se goza, una fe que se humilla, una fe que exalta a Dios.

Y por ello, cuando la fe se goza, la alabanza brota natural de los labios. Pero cuando la fe es probada, no es que Dios se ha olvidado de mí, es me está recordando que no me olvide yo de Él. Y es allí cuando este texto toma vigencia. “…pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios”

Dios no está pintado… El está obrando en medio de su pueblo. Y cuando vienen las dificultades, se convierte en tu esperanza y en tu fortaleza.

Dios es tu esperanza porque la Biblia está llena de magníficas promesas que Dios ha dado a sus hijos para que crean y confíen en El. Dios le ha dicho a su pueblo:”No estás solo, recuerda que Yo estoy aquí para obrar en tu favor”. Y saber lo que Dios nos ha prometido nos llena de esperanza y nos sostiene aún cuando la tormenta arrecia.

Pero, ahí no queda la cosa. Además de “Esperanza”, ahí está Su “Fortaleza”. Dios no mira tus problemas desde el balcón, el está metido contigo en el problema dándote de su fuerza para sobrellevar las cargas. Nunca lo olvides, ahí está su fuerza y su poder, para sostener tus brazos cuando se cansan. No es una opción, es una promesa.

Y cuando la gente vea la esperanza y la fortaleza que te sostienen en los tiempos malos, dirán: ¿Pero que tiene este que puede pasar por las pruebas con tanta seguridad? ¿Qué lo hace enfrentar la adversidad con tanta paz?… y se cumplirá lo que dice el texto bíblico… “Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios”

Así que los cristianos vivimos tiempos buenos y tiempos malos, y esta dualidad produce en nosotros “sabor en la vida”. Pero cuando toque los malos tiempos, recuerda que Dios es ESPERANZA y FORTALEZA para todos los que le buscan.

Bendiciones

Ps. Carl Hardmeier

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