Señal entre Dios y su pueblo….

Ezequiel 20:12, 20
“Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.”
“Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.”

Seis días trabajarás, y uno descansarás dijo el Señor.

El cuerpo humano tiene límites. El rendimiento de una fábrica no aumenta si se hace trabajar en forma indiscriminada a los trabajadores, normalmente el rendimiento disminuye, y la producción baja. El cuerpo humano necesita respetar las leyes naturales del descanso para recuperar energía y fuerzas. Un obrero con un buen descanso comete menos errores en su trabajo, y puede concentrarse mejor. Ya lo decía la Biblia, desde hace siglos, antes que los sociólogos y expertos laborales llegaran a la misma conclusión.

Pero la Biblia, no solo enseña que ese día, (que nosotros escogimos domingo en honor a la resurrección de Jesús, mientras los judíos siguen guardando el sábado), debe ser solo un día de reposo o un día de descanso. Sino que también añade, que ese día es consagrado, santificado para Dios. La palabra “santificado, consagrado” literalmente en el hebreo significa “apartado para…”
Día santificado para Dios = Día separado para Dios.

O sea que ese día, no solo es para descansar, sino también para dedicarlo al Señor. Si todos nos quejamos que durante la semana nos falta tiempo como para buscar a Dios, leer su Palabra, y tener algún tiempito de oración, ¿Por qué, entonces, llenamos el domingo de tantas actividades, que tampoco el domingo tenemos tiempo para Él? En algunos casos las iglesias no se reúnen semanalmente, sino quincenalmente… que triste es escuchar a algún hermano decir: ¡Qué bueno, hoy no hay culto, puedo quedarme en casa…!

Lo precioso del texto de Ezequiel, es que nos presenta al día de reposo, como UNA SEÑAL DEL PACTO EXISTENTE ENTRE DIOS Y SU PUEBLO. Es decir, que ese día debería ser una marca de diferencia entre los que pertenecen al pueblo de Dios, del que no lo es. Una característica que refleja quienes tienen a Dios como Padre, y quienes no.

Así que guardar el día de reposo, para descansar y para encontrarme con Dios, no solo es recomendable, espiritualmente saludable, sino que además es el sello que nos diferencia del mundo sin Dios. Cuando el año pasado nuestra iglesia organizó un almuerzo latino pro-fondos de misiones, todos llevamos atados al cuello un pañuelo de colores que nos diferenciaba de los demás. Así todos sabían quiénes éramos parte del equipo de trabajo, y quienes eran simples asistentes. Cuando voy por la calle, reconozco a un policía por el uniforme que lleva. Pues, según Ezequiel… ¿Cuál es una marca, señal, o característica que diferencia al pueblo de Dios del que no lo es?…. Aquellos que SANTIFIQUEN EL DIA DE REPOSO, o mejor dicho en otra palabras; “Aquellos que apartan para Dios el día de reposo”.

¿Es Ud. uno de ellos? ¿Tiene gozo de asistir a la iglesia a adorar a Dios, y escuchar su palabra? ¿A separado ese día para Dios o siente que es una carga, una lucha el tener que asistir a la iglesia? ¿Guardar el día del Señor es una señal que lo diferencia del resto?
Hace muchos años, un amigo me contó una historia. Un muchacho de la universidad le dijo: “Dios se ha olvidado de este mundo”. Mi amigo le preguntó: ¿Cuántas veces vas a la iglesia al año? El muchacho contestó: “Quizás 2 o 3 veces, ¿porqué?” Mi amigo le replicó: “El año tiene 365 días de 24 horas cada uno. Eso significa que hay un total de 8760 horas, de las cuáles tú dedicas 2 a lo más 3 a Dios. ¿Quién se ha olvidado de quién?”

Cada domingo, al salir con toda la familia para la iglesia, los vecinos, sus amigos, o familiares estarán observando. Esa gente dirá: “Míralos se van a la iglesia, todos los domingos”… Algún día, cuando te pregunten: “Y tu ¿Por qué vas a la iglesia todos los domingos?”… podrás contestar, PORQUE ENTRE DIOS Y YO HAY UN PACTO, Y ESA ES LA SEÑAL.

Dios les bendiga.

Ps. Carl Hardmeier