Levántate dormilón…

Jonás 1:6

“¿Que tienes dormilón? Levántate, y clama a tu Dios quizá el tendrá compasión de nosotros y no pereceremos.”

Estas fueron las palabras que el capitán del barco dirigió a Jonás cuando este dormía en el interior de la nave. Para los que conocen la historia, Jonás (el que fue tragado por el pez durante 3 días) había recibido una orden de Dios, que él no estaba dispuesto a cumplir. Y para ello decide huir lo más lejos posible, a ver si así se libraba del mandato de Dios.

Se embarca con destino a Tarsis, pero las cosas se complicaron durante el viaje, y empieza una tormenta que los tripulantes ven en peligro sus vidas y sienten que la nave está a punto de partirse. Primero aligeran la nave botando peso innecesario al mar, y como es normal en estas situaciones, todos “clamaban a sus dioses” buscando ayuda.

Mientras los hombres luchaban por sobrevivir, Jonás decide bajar al interior de la nave y ponerse a dormir. No le preocupa las vidas de las personas a su alrededor. Y sabe que si se pone a orar saldrá en evidencia que es Su Dios el responsable de esa extraña e imprevista tormenta. El prefiere “echarse a dormir”. Es ahí cuando el capitán del barco le grita: “¿Que tienes dormilón? Levántate, y clama a tu Dios quizá el tendrá compasión de nosotros y no pereceremos.”

Hoy en día la gente cristiana vive un letargo espiritual. Estamos como dormidos, y no vemos o no queremos ver la degradación moral y social que vivimos. El islam crece en todos los países y presiona cada vez mas para implantar su religión, por las buenas o por las malas. Y entretanto, las iglesias cristianas van perdiendo terreno y en lugar de crecer y ganar almas para el Señor se ven metidas en líos de chismes, murmuraciones entre los propios hermanos. El pecado avanza a pasos agigantados en la sociedad, las injusticias sociales ahogan a los países en el hambre y la desesperación. Y frente a ello..¿Qué estamos haciendo?…. Dormir espiritualmente.

Las palabras dadas a Jonás, toman vigencia hoy en día…“¿Que tienes dormilón? Levántate, y clama a tu Dios quizá el tendrá compasión de nosotros y no pereceremos.”

La Biblia menciona la necesidad de orar, buscar a Dios, clamar a El para que actúe en medio nuestro. Pero no tenemos tiempo. El trabajo, el stress, las presiones financieras absorben toda nuestra atención. ¿Qué debemos hacer? “¿Que tienes dormilón? Levántate, y clama a tu Dios quizá el tendrá compasión de nosotros y no pereceremos.”

Si, es hora de quitarle medio hora al sueño y dedicarlo a interceder unos por otros delante del trono de Dios. Interceda por su matrimonio, por sus hijos, por su conyugue. Ore por su iglesia, sus pastores, sus líderes, que Dios los cuide y los fortalezca. No se queje de ellos, ore por ellos. Clame a Dios por sus familiares y amigos que aun no han conocido a Jesús como Señor y Salvador. Es hora de “batallar en oración”.

Les doy algunas ideas. Levántese media hora más temprano y dedíquelo a orar e interceder por otros. Si no puede hacerlo en la mañana, tome su pausa en el trabajo a media mañana, y en lugar de tomarse un café, busque un lugar solo y dedíquelo a orar. Si no puede a media mañana, hágalo a la hora del almuerzo. Un día a la semana, cómase rápido un sándwich y dedique el resto del tiempo a orar a Dios. Si no puede a la hora del almuerzo, hágalo de regreso a casa. Media hora menos de televisión o de computadoras, o váyase media hora después a dormir, pero dedíquele tiempo a Dios en oración.

Clame a Dios. ¡Es urgente que el pueblo de Dios despierte de ese letargo espiritual y empiece a clamar a Dios!

Dios les bendiga.

Ps. Carl Hardmeier

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