¿En qué creemos?

Visión

Llegamos a Suiza en al año 2001. Inmediatamente nos percatamos que había una gran necesidad espiritual entre los hispano-parlantes. Considerando que Suiza es una nación de 8.5 millones de habitantes, y que de entre ellos cerca de 80,000 hablan español, sentimos en nuestro corazón que era el llamado de Dios para nosotros servirle entre las personas de habla hispana.
Hay muchas iglesias internacionales. Nosotros queremos servir al pueblo hispano y ese es nuestro objetivo hasta que el Señor nos indique lo contrario.
Fue así que, primeramente en Niedergösgen, empezamos nuestro primer estudio bíblico que dio inicio a nuestra primera iglesia hispana. Posteriormente hemos sembrado una iglesia en Pratteln / Basel,  y una tercera en Burgdorf /Berna que actualmente camina en forma independiente.

Propósito

  1. Adorar a Dios en espíritu y en verdad y glorificar su nombre en la tierra. (Juan 4:23).
  2. Edificar espiritualmente a los creyentes, animándose mutuamente para perseverar en el amor y en las buenas obras (Efesios 4:3-15; 1 Corintios 12, y Hebreos 10:24-25).
  3. Predicar el Evangelio de Cristo a toda criatura, de acuerdo con la suprema comisión dada por el mismo Jesucristo (Mateo 28:19-20; Hechos 1:8).
  4. Capacitar y formar líderes espirituales para todas las áreas de la iglesia.
  5. Desarrollar y cooperar en obras de bien social, educacional, cultural,  y de integración (Mateo 25:31-46)
  6. Cooperar con otras iglesias y organizaciones que sustenten nuestros principios en cualquier propósito que sea común.

Principios de Fe

  1. Reconocemos que las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son la Palabra inspirada de Dios, sin error en los manuscritos originales, que son la revelación completa de Su voluntad para la salvación de los hombres, y  son la autoridad absoluta y final para toda vida y fe cristiana.
  2. Reconocemos a un solo Dios, creador de todas las cosas, infinitamente perfecto y eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  3. Reconocemos que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre; que fue engendrado por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. El murió en la cruz como sacrificio por nuestros pecados, según las Escrituras. Además El resucitó corporalmente de entre los muertos, ascendió al cielo donde está a la diestra de Dios Padre y es ahora nuestro Sumo Sacerdote e Intercesor.
  4. Reconocemos que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1Tim. 2:5), y que ninguna persona puede atribuirse esta función.
  5. Reconocemos que el ministerio del Espíritu Santo es el de glorificar al Señor Jesucristo, y durante la presente época, convencer al hombre del pecado, regenerar al pecador que cree, morar en el creyente para guiarlo, instruirlo y darle poder para la vida cristiana y el servicio efectivo.
  6. Reconocemos que el Espíritu Santo viene a morar y sumerge al creyente en el cuerpo de Cristo en el momento mismo de su conversión.
  7. Reconocemos  todos los dones del Espíritu Santo descritos en la Biblia, y que es capacidad exclusiva de El repartirlos por gracia a cada uno en particular como El quiere. (1 Cor. 12:11).  Creemos que los dones permiten que la iglesia de Dios funcione como Cuerpo de Cristo.
  8. Reconocemos que la presencia del Espíritu Santo en un creyente, o en una iglesia se manifiesta con paz, gozo, amor, y una especial conciencia de pecado. Los creyentes se sienten libres para adorar a Dios y todo ocurre en un ambiente de decencia y orden. (1 Cor. 14:40)
  9. Reconocemos que el hombre fue creado a la imagen de Dios pero cayó en pecado y, por consiguiente, esta perdido y solamente con la regeneración por el Espíritu Santo puede obtener la salvación y la vida espiritual.
  10. Reconocemos que la sangre derramada de Jesucristo y Su resurrección proveen la única base para la justificación y la salvación de todo aquel que cree y que solamente los que aceptan a Jesucristo son nacidos del Espíritu Santo y así llegan a ser hijos de Dios.
  11. Reconocemos que la voluntad de Dios es soberana, y cumplirla es el propósito de vida de todo creyente. No creemos que Dios esté sujeto a la voluntad a o las palabras de los hombres.
  12. Reconocemos que el Bautismo por agua y la Cena del Señor son las ordenanzas que debe practicar la iglesia durante este tiempo de gracia; sin embargo, no deben considerarse como medios de salvación.
  13. Reconocemos que la verdadera iglesia se compone de los que por la fe salvadora en Jesucristo han sido regenerados por el Espíritu Santo, y unidos conjuntamente en el Cuerpo de Cristo, del cual El es la Cabeza.
  14. Reconocemos que todos los creyentes somos “linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Ped. 2:9). No creemos en “iluminados o escogidos” que se atribuyan cualidades mesiánicas en el pueblo de Dios.
  15. Reconocemos que Dios bendice y acompaña a sus hijos que son obedientes a su voz y a su Palabra, pero no creemos que el evangelio sea un camino para lucro o riqueza.
  16. Reconocemos que Dios sana y sigue haciendo milagros. Dios no utiliza de fetiches, y toda sanidad busca exclusivamente glorificar a Dios y a nadie mas.
  17. Reconocemos la segunda venida personal de nuestro Señor Jesucristo, y esta “Esperanza Bienaventurada” tiene una influencia vital en la vida personal y en el servicio del creyente.
  18. Reconocemos  la resurrección corporal de los muertos; los creyentes gozarán de gloria eterna con Cristo.